domingo, 26 de octubre de 2014

De exilios


De trayectoria y distancia se reconocer. 
Destinos, esos se llevan guardados en los bolsillos,
el equipaje repleto de trazos, rutas, caminos de piedra.
Tu fotografía cocida en la solapa de mi traje. 

Ya uno se exilia de las emociones, de los nudos en la garganta.
De los silencios que se escuchan, caminando por el acantilado.
Se exilian las manos, las miradas,los recuerdos y hasta la piel.
Los aromas, los paso, las manos en el pecho.

De exilio susurramos entre sabanas y andenes.
En la estación, entre el tumulto la voz extraviándose. 
El eco anunciando: Anden 13 destino a Southampton 
y ya el tren temblando, avanzando por  las vías de tus medias. 

Ya despierto. Abrazo la arena, celoso del egeo besándote.
Las barcas surcando la sal, también conocedoras de exilio.
De islas escondidas, rocas inertes, letras itinerantes entre mito y mito.
Bocas lamiendo gotas de retsina, en un pequeño enclave de Heraklion.

Ya vendrá el exilio final, ese del alma, del ser.
Cuando las ventanas se cierren y las miradas se encuentren.
La puerta cerrada, ya sin equipaje, ni boletos, ni horarios, ni caminos.
Ya solo ese ultimo suspiro en el exilio.

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